miércoles, 17 de junio de 2015



PROCESOS PSICOLÓGICOS DE LA VIDA ACTIVA


Desde muy pequeños percibimos, atendemos, discriminamos y recordamos, creando en nuestro interior complejas redes neuronales que registran experiencias y aprendizajes. Es la psicología evolutiva las que nos ayuda a entender los procesos de cambio psicológico a lo largo de nuestra vida, ya que nuestro desarrollo no es lo mismo en la adolescencia, que en la madurez o en la vejez. Así en la pubertad encontramos que los cambios hormonales activan en el cerebro zonas mesolímbicas, filogenéticamente muy primitivas, relacionadas con el placer y la búsqueda de sensaciones en la que la dopamina es el principal neurotransmisor.

Por eso, cuando un joven se implica en actividades placenteras, con sensaciones intensas, la dopamina liberada en su celebro produce un intenso agrado que le anima a intentar la repetición.
Conocemos que el sistema de control cognitivo, (localizado en la corteza prefrontal, lateral y parietal del cerebro), que encierra precisamente el control de nuestros impulsos y emociones; la planificación de nuestra conducta y la previsión de sus consecuencias; así como el sentido de la responsabilidad y la capacidad empática, sólo se desarrolla años después de pasada la adolescencia.
Por otro lado, la atracción y el contacto físico activa la secreción de dopamina, aunque también hay otras hormonas que intervienen en la fisiología del vínculo emocional, como la oxitocina. La conocida como la molécula del amor, es la responsable de los vínculos emocionales intensos y duraderos, la cual se acciona en la madurez, donde estamos genéticamente predispuestos al emparejamiento.

Los reflejos

Un reflejo es un acto involuntario o automático que realiza tu cuerpo en respuesta a algo, sin que tú ni siquiera tengas que pensar en ello. Tú no decides que la parte inferior de la pierna patea hacia adelante, pero lo hace.
Hay muchos tipos de reflejos y todas las personas que están sanas los tienen. De hecho, nacemos con la mayoría de ellos. Los reflejos protegen al cuerpo de cosas que pueden lesionarlo. Por ejemplo, si colocas la mano sobre un horno caliente, un reflejo hará que retires inmediatamente la mano antes de que el mensaje "¡Jo que caliente está!" te llegue al cerebro.

Reflejos naturales o puros -Reflejos artificiales o condicionados
Toda reacción o respuesta involucra una vía sensitiva, un centro integrado y una vía efectora, esta última encargada de llevar la información al órgano efector cuya función se pretende regular. En el reflejo incondicionado, la conexión entre las diferentes vías (sensitiva, integradora y efectora), es congénita, lo que significa que estos reflejos no requieren aprendizaje. La dilatación de la pupila como reacción a un haz de luz, las reacciones defensivas que se integran a nivel de la médula espinal (alejar rápidamente una extremidad de un agente doloroso), el reflejo estornudo, la tos, el vómito, el acto de succionar, etc., son todos ejemplos de reflejos incondicionados. 


Sin negar la gran importancia que para los humanos tienen los reflejos incondicionados, muchos de los cuales presentan un carácter defensivo, es claro que el hombre no hubiera llegado a la cúspide de la pirámide de la evolución biológica, sin la facultad de crear a lo largo de la vida, nuevas conexiones entre las partes sensitivas, integradoras y efectoras del arco reflejo. La creación de nuevas conexiones es posible mediante el aprendizaje.

¿Cómo es el arco reflejo de esta reacción? 
 

Al ser estimuladas por la composición química de los alimentos, las papilas gustativas (sensores del sentido del gusto), encía, por la vía aferente, información hacia el centro integrador de este tipo de reacción, localizado en la médula oblonga (centro 1). Del centro que controla la salivación, la información nerviosa se dirige por la vía efectora, hacia el órgano efector, en este caso las glándulas salivares, obligándolas a que secreten cierta cantidad de saliva. Hasta aquí se observa un clásico arco reflejo de una reacción congénita que no requiere de aprendizaje. 



En la imagen que está más abajo, se muestra la reacción del perro a un estímulo luminoso (puede ser también un estímulo sonoro), que para el momento no se relaciona con el acto de comer. La luz se proyecta entonces como un estímulo indiferente, incondicionado. Esta información visual, sería analizada por el centro visual localizado en la corteza cerebral del animal (punto 3). En este momento no se presenta ninguna salivación. 

Por el contrario, si el estímulo luminoso (o sonoro) se aplica unos instantes antes de darle de comer al perro, y si este procedimiento se repite varias veces, el estímulo luminoso pierde progresivamente su carácter de indiferente (incondicionado) y se convierte en un estímulo condicionado, señalador de una acción futurista, en este caso relacionada con la digestión. 

Como se observa en la parte C de la imagen, se origina una conexión temporal entre los centros corticales que controlan la salivación (punto 2) y la información visual (punto 3). Lo anterior es el resultado de la capacidad del animal de relacionar, de asociar los dos tipos de estímulos: la luz y los alimentos. El perro "razonaría" así: si prenden la luz, es señal que me van a dar alimento y en consecuencia debo prepararme de antemano para la digestión, es decir debo empezar a producir saliva. 

En la parte D de la imagen, se muestra que la salivación se presenta como respuesta al estímulo luminoso, pese a que las papilas gustativas no están siendo estimuladas por el estímulo adecuado, es decir por los alimentos. Se ha elaborado el reflejo de salivación condicionada. 



¿Cómo es el arco reflejo de esta reacción reflejo-condicionada?
La información visual (si se trata de la luz del bombillo que es encendido), irá por una vía sensitiva hacia el centro cortical, encargado de procesar, analizar y sintetizar la información visual (punto 3). Posteriormente la excitación se irradiará desde el centro cortical que controla la información visual hacia el centro cortical que controla la salivación (punto 2), para posteriormente dirigirse al centro subcortical de la salivación (punto 1), que como ya se mencionó, se encuentra localizado en la médula oblonga. Por esta vía eferente llegarán las órdenes a las glándulas salivales y las obligarán a secretar una buena cantidad de saliva, acción previa a la llegada de los alimentos a la cavidad bucal. 
Prepararse de antemano (para comer, defenderse, huir, etc.), parece ser el sentido biológico de los mecanismos reflejo-condicionados. Es necesario aclarar, que al acto de salivar, sin haber sido estimuladas las pailas gustativas, como ocurre en la salivación reflejo-condicionada, no se presentará indefinidamente. Es necesario que se refuerce de vez en cuando el arco reflejo-incondicionado de la salivación, es decir, es pertinente que se le ofrezca con cierta frecuencia comida al perro, unos segundos después de prender el bombillo. 

Hábitos-instintos y el proceso de aprendizaje
Los instintos
Los animales son muy ricos en conducta instintiva. Los seres humanos en cambio, ostentan instintos muy pobres. La conducta llamada instintiva se ha debilitado considerablemente en el hombre. Lo que el hombre tiene de común con los animales son las necesidades instintivas, es decir, impulsos a cumplir ciertos actos con los cuales está ligada la conservación de la vida.

Podemos definir los instintos como las reacciones impulsivas destinadas a satisfacer necesidades biológicas fundamentales.

Los instintos fundamentales del hombre son los siguientes:

- Los instintos de conservación: impulsan al hombre a satisfacer su necesidad de alimentarse, de protegerse contra el frió y el calor excesivos, etc.…, lo impulsan a huir automáticamente, ciegamente ante los peligros, a la lucha cuando ella es inevitable para conservar la vida, etc.

- Los instintos de reproducción: impulsan al hombre a perpetuar la especie humana.

- Los instintos gregarios: impulsan al hombre a buscar la sociedad con otros seres humanos.

El impulso instintivo es innato en el hombre, pero la ejecución de la conducta instintiva, destinada a satisfacer necesidades biológicas elementales, depende del ambiente social y de la personalidad del sujeto.
Los hábitos
Una vez que el organismo ha adquirido una habilidad motor (como caminar), ocurre que esa habilidad repte innumerables veces en actos de conducta.
El habito es una reacción adquirida (no innata) y relativamente invariable.
La función del habito es la de disminuir el esfuerzo de la voluntad (al caminar, no nos proponemos deliberadamente adelantar un pie luego el otro), el esfuerzo de la atención (no necesitamos poner atención ni ser conscientes de los movimientos que efectuamos al caminar) y del pensar (tampoco pensamos en lo que vamos haciendo al caminar).El hábito tiene de común con los reflejos y los instintos que él también tiende a mecanizar la conducta.
El aprendizaje
Con respecto al aprendizaje, según Watson, nacemos con ciertas conexiones estímulo respuesta llamadas reflejos y podemos crear una multiplicidad de nuevas conexiones mediante el proceso de condicionamiento.
El condicionamiento es parte del proceso de aprendizaje, porque no sólo tenemos que aprender a responder a nuevas situaciones sino que debemos aprender también nuevas respuestas. Se adquiere una conducta nueva y compleja mediante la combinación serial de reflejos simples.
Esta forma de aprendizaje se basa en dos principios: el principio de frecuencia y de recencia.

El principio de frecuencia establece que cuanto más frecuente sea una respuesta frente a un estímulo tanto más probable es que se dicha respuesta se repita frente al mismo estímulo; y el principio de recencia dice que cuanto más reciente es una respuesta ante un estímulo, más probable es que la respuesta se reitere.
Con relación a la ruptura de hábitos Guthrie elabora tres métodos para deshacerse de ellos. Los tres métodos consisten en encontrar qué estímulos evocan la respuesta indeseable y hallar después un medio de hacer que ocurra otra respuesta en presencia de aquellos estímulos.
Un ejemplo es el de una niña que siempre que llegaba a su casa arrojaba al suelo sus pertenencias. La madre se dio cuenta que el estímulo para que la niña colgara su ropa no era la reprimenda; y cuando volvió a ocurrir insistió en que se la pusiera de nuevo, saliera de la casa, volviera a entrar y la colgara en el perchero. Después de algunos ensayos con este procedimiento la niña aprendió a colgar su ropa. El hábito de tirar la ropa al suelo fue reemplazado por el hábito de colgarla.
Edgard L. Thorndike y B.F. Skinner, pusieron énfasis en el valor del refuerzo. La ley primaria del aprendizaje de Thorndike era la ley del efecto. Esta ley va más adelante que los teóricos anteriores, porque establece que el aprendizaje no dependía solamente del hecho de que el estímulo y la respuesta se presentaran juntos sino de los efectos que seguían a la respuesta.
Observó que si la conducta no tenía un refuerzo se debilitaba, es decir que la recompensa favorece las conexiones y el castigo no las debilita sino que las modifica.
Miller introduce la motivación en este esquema. El impulso interno es la base de la motivación. Cualquier respuesta que sirva para reducir el impulso se refuerza y por lo tanto es aprendida. La reducción del impulso es por lo tanto la operación básica en el aprendizaje, porque significa una recompensa.
La tendencia a imitar también se aprende, si la respuesta es igual a la de otro y le sirve para reducir el impulso, por lo tanto la conducta imitativa es recompensada y se aprende.
Miller y Dollard afirman que la persona neurótica tiene tres características: es desdichada, se comporta como una persona necia en ciertos aspectos de su vida y tiene síntomas. El elemento fundamental es el impulso aprendido de miedo.
La neurosis se aprende y también se puede desaprender. Cualquier conducta independiente aumentará el impulso de miedo en tanto que la conducta de sumisión lo reducirá. La extinción del miedo es el elemento necesario para la cura.
Lewin estudiaba la motivación, la personalidad y la psicología social e introdujo el concepto de espacio vital, que se puede definir como la totalidad de los hechos que determinan la conducta de un cierto individuo en un momento dado.
Las teorías nos sugieren dónde buscar soluciones para los problemas prácticos. No nos dan soluciones pero nos guían hacia los indicadores necesarios para encontrarlas y nos ayudan para enriquecer nuestra comprensión sobre los mecanismos del aprendizaje.
Pueden ser cuestionables pero todas tienen alguna utilidad y representan un paso más en la búsqueda de la verdad.